El Viaducto madrileño, trampolín de los suicidas

El profundo desnivel de la calle Segovia, antiguo arroyo conocido como de Pozacho y lugar donde vertían las fuentes de Puerta Cerrada, era un tajo insalvable, que impedía unir rápidamente y de forma digna el Palacio Real con la Iglesia de San Francisco el Grande. Continuar leyendo

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